El Puente Calapa de la Autopista Cuacnopalan - Oaxaca💀
- ¿Estás Ahí?

- Oct 21, 2019
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Era ya algo tarde,mas o menos cómo las 10:30 de la noche, cuándo íbamos viajando en coche hacia Oaxaca por la supercarretera; y antes de pasar el puente Calapa, había una desviación para poder detenerse ahí para tomar fotos. La noche en dónde no hay luz es hermosa, las luces de las estrellas y la luna iluminan todo y deja ver el esplendor del cielo y de lo que guarda esos cerros, perdidos entre saguaros. Recuerdo que bajé hacía frío, en temporada baja, son muy pocos carros los que bajan esporádicamente, así que el sonido de el viento corriendo por ahí, en el desfiladero que termina en un pequeño río es todo lo que se escucha. Bajé y tomé aire, aspiré profundo, y me senté en la mini cornisa que estaba por ahí y me tomé un refresco mientras estiraba los pies. Estuve un rato, mirando simplemente, todo lo que se ve, son sombras por la noche, algún atizbo de la luz de la luna deja entrever las columnas del puente, inmensas y colosales para poder hacer esta mega construcción. Hay momentos en los cuales la tranquilidad pasa, y sientes que algo no anda bien, que hay algo que no te da confianza. Un frío que te recorre la espalda, así lo sentí. El aire se sentía pesado y comenzó a hacer más frío; en eso, escuché cómo unas piedras sonaban. Busqué de dónde era, y eran un par de chivos y unos borregos. Vamos, es común que dejen al ganado estar por acá, pero, ¿A estas horas? Nada de cuidado, salvo que iban bajando... hasta que se detuvieron en seco. Cómo si algo los asustará, cómo si algo no les gustará...cómo si algo estuviera ahí, viéndolos. En mi ignorancia, quise ver a que le estaban teniendo miedo, me asomé y... nada. Todo vacío. Sólo eran las columnas de el puente lo que se llegaba a ver. Decidí regresar al carro, cuándo salieron corriendo los animales cerro arriba. Sacado de onda, me asomé y sí, iban corriendo. Me asomé a ver las columnas de nuevo y ahí, en la noche, hasta abajo, al parecer había alguien. Pensé que solo era un efecto de pareidolia*, por la distancia, pero no. Algo se movía ahí. Alguien estaba ahí abajo. El dueño de los animales pensé. Total, no era muy tarde que digamos, si acaso 10:45 en ese momento. Me disponía a dar la vuelta e irme, pero, sonó alguien gritando: —¡¡¡Ya no más, por el amor de tu mamacita ya no más!!!— Totalmente sacado de onda, me asomé a ver que era. Resulta que la persona que estaba abajo, tenía un objeto cómo un palo, prendido en fuego, pegándole a las columnas mientras se reía. Brincaba, y se reía mientras les pegaba con una fuerza que sonaba hasta dónde estaba yo. Pero, él no era quién se quejaba. Cada que le pegaba a las columnas sonaba... Hasta que viendo bien, de las columnas se asomaban miembros de personas, manos, pies, y todo y era dónde pegaba y se reía... Hasta que dejó de hacerlo y se quedó quieto riendo. A este momento ya la sensación era de un miedo horrendo, no quería estar ahí y decidí subirme al carro y largarme de ese lugar. Aún a pesar de que pasaría por encima de dónde estaba pasando todo eso. Lo hice y aceleré... A la mitad del puente, solo vi que estaba el ganado que iba cruzando del lado izquierdo de la carretera... Los rebasé y al espejear me percaté de que iba uno de esos chivos atrás del mini rebaño... pero ese chivo iba en dos patas, mientras los demás, los borregos, tenían cabezas de personas y se iban quejando. Aceleré más y con la debida precaución, no me detuve hasta Coixtlahuaca. Me detuve en los baños de ahí, salí por un agua a una tiendita cercana. La señora que me atendió me vio y me preguntó que que había sucedido así que le comenté mi experiencia. Despué de escucharme, me dio a beber un vasito de mezcal y me dijo: —Ay joven. Cada que hacen carreteras, puentes, o túneles, los ingenieros ya saben, que hay que ofrecerle algo al dueño de esas tierras, para que no se caigan.— comenzó a explicar aquella señora, — Éste, les ofrece trabajadores y hace pasar todo por un accidente, estos mueren y sus cadáveres son emparedados en los cimientos de las construcciones para que sus almas sean el pago de todo lo que se construyó—, continuó con su relato. — A veces, la cosa mala va a divertirse con ellos, total, el ya es dueño de sus almas y cuerpos. Lo que usted vio es su ganado personal, algo con lo que se divierte. Al menos, no le tocó verlos en el túnel...— la señora hizo una larga pausa. — Ese túnel se ha caído muchas veces, por que el ingeniero no quiso pagar, por eso se ha llevado a muchísimas personas... Ay hijito que bueno que no te toco ver al malo de frente, si no, serías un borrego más...

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