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Era ya algo tarde,mas o menos cómo las 10:30 de la noche, cuándo íbamos viajando en coche hacia Oaxaca por la supercarretera; y antes de pasar el puente Calapa, había una desviación para poder detenerse ahí para tomar fotos. La noche en dónde no hay luz es hermosa, las luces de las estrellas y la luna iluminan todo y deja ver el esplendor del cielo y de lo que guarda esos cerros, perdidos entre saguaros. Recuerdo que bajé hacía frío, en temporada baja, son muy pocos carros los que bajan esporádicamente, así que el sonido de el viento corriendo por ahí, en el desfiladero que termina en un pequeño río es todo lo que se escucha. Bajé y tomé aire, aspiré profundo, y me senté en la mini cornisa que estaba por ahí y me tomé un refresco mientras estiraba los pies. Estuve un rato, mirando simplemente, todo lo que se ve, son sombras por la noche, algún atizbo de la luz de la luna deja entrever las columnas del puente, inmensas y colosales para poder hacer esta mega construcción. Hay momentos en los cuales la tranquilidad pasa, y sientes que algo no anda bien, que hay algo que no te da confianza. Un frío que te recorre la espalda, así lo sentí. El aire se sentía pesado y comenzó a hacer más frío; en eso, escuché cómo unas piedras sonaban. Busqué de dónde era, y eran un par de chivos y unos borregos. Vamos, es común que dejen al ganado estar por acá, pero, ¿A estas horas? Nada de cuidado, salvo que iban bajando... hasta que se detuvieron en seco. Cómo si algo los asustará, cómo si algo no les gustará...cómo si algo estuviera ahí, viéndolos. En mi ignorancia, quise ver a que le estaban teniendo miedo, me asomé y... nada. Todo vacío. Sólo eran las columnas de el puente lo que se llegaba a ver. Decidí regresar al carro, cuándo salieron corriendo los animales cerro arriba. Sacado de onda, me asomé y sí, iban corriendo. Me asomé a ver las columnas de nuevo y ahí, en la noche, hasta abajo, al parecer había alguien. Pensé que solo era un efecto de pareidolia*, por la distancia, pero no. Algo se movía ahí. Alguien estaba ahí abajo. El dueño de los animales pensé. Total, no era muy tarde que digamos, si acaso 10:45 en ese momento. Me disponía a dar la vuelta e irme, pero, sonó alguien gritando: —¡¡¡Ya no más, por el amor de tu mamacita ya no más!!!— Totalmente sacado de onda, me asomé a ver que era. Resulta que la persona que estaba abajo, tenía un objeto cómo un palo, prendido en fuego, pegándole a las columnas mientras se reía. Brincaba, y se reía mientras les pegaba con una fuerza que sonaba hasta dónde estaba yo. Pero, él no era quién se quejaba. Cada que le pegaba a las columnas sonaba... Hasta que viendo bien, de las columnas se asomaban miembros de personas, manos, pies, y todo y era dónde pegaba y se reía... Hasta que dejó de hacerlo y se quedó quieto riendo. A este momento ya la sensación era de un miedo horrendo, no quería estar ahí y decidí subirme al carro y largarme de ese lugar. Aún a pesar de que pasaría por encima de dónde estaba pasando todo eso. Lo hice y aceleré... A la mitad del puente, solo vi que estaba el ganado que iba cruzando del lado izquierdo de la carretera... Los rebasé y al espejear me percaté de que iba uno de esos chivos atrás del mini rebaño... pero ese chivo iba en dos patas, mientras los demás, los borregos, tenían cabezas de personas y se iban quejando. Aceleré más y con la debida precaución, no me detuve hasta Coixtlahuaca. Me detuve en los baños de ahí, salí por un agua a una tiendita cercana. La señora que me atendió me vio y me preguntó que que había sucedido así que le comenté mi experiencia. Despué de escucharme, me dio a beber un vasito de mezcal y me dijo: —Ay joven. Cada que hacen carreteras, puentes, o túneles, los ingenieros ya saben, que hay que ofrecerle algo al dueño de esas tierras, para que no se caigan.— comenzó a explicar aquella señora, — Éste, les ofrece trabajadores y hace pasar todo por un accidente, estos mueren y sus cadáveres son emparedados en los cimientos de las construcciones para que sus almas sean el pago de todo lo que se construyó—, continuó con su relato. — A veces, la cosa mala va a divertirse con ellos, total, el ya es dueño de sus almas y cuerpos. Lo que usted vio es su ganado personal, algo con lo que se divierte. Al menos, no le tocó verlos en el túnel...— la señora hizo una larga pausa. — Ese túnel se ha caído muchas veces, por que el ingeniero no quiso pagar, por eso se ha llevado a muchísimas personas... Ay hijito que bueno que no te toco ver al malo de frente, si no, serías un borrego más...



 
 
 

Nunca es bueno manejar solo por carreteras solitarias, menos aún cuando es de noche, pero Denisse era una aventurera, ella no necesitaba estar acompañada para salir. Eran más de las 11 de la noche, ella tenía unos cuantos tragos de más y el sueño le estaba ganando, ya no se sentía con la capacidad de seguir manejando y el tanque de la gasolina se estaba vaciando poco a poco. Estuvo a punto de quedarse varada a un lado de esa oscura carretera cuando logró visualizar una gasolinera aparentemente abandonada.

El lugar estaba totalmente solitario, extrañamente tenía combustible y aprovechando su suerte, se detuvo en la estación de de servicio y empezó a llenar el tanque. Escuchó unos pasos y observó todo el panorama, no había nadie y eso la aterró, pensó que de alguna manera podría sucederle algo malo y desesperada, terminó de cargar el tanque y se subió a su auto. De la nada, alguien apareció frente a su auto con una mirada desorbitada.

“Morirás, sal de ahí, van a matarte”

Más asustada que antes, encendió el motor del auto para salir de aquella gasolinera y el sujeto apareció justo en la ventanilla del piloto y la tomó por el brazo tratando de sacarla, se veía desesperado por lograr su cometido, pero Denisse, llena de adrenalina, pisó el freno y arrancó de allí en menos de 1 minuto, se adentró a la carretera y con el corazón acelerado, salió de allí. Algo llamó su atención desde el espejo de su auto, había un bulto extraño en el asiento trasero.

No pudo siquiera voltearse para cerciorarse de lo que ocurría o de qué se trataba, un sujeto extraño la tomó por detrás y colocó un cuchillo en su cuello, ella detuvo el auto por órdenes del hombre, este se rió de una manera macabra y la degolló. El cuerpo de Denisse fue encontrado 4 días después, o al menos lo que quedaba de él. El hombre la descuartizó y lo único que dejó intacto fue la cabeza, inmortalizando la cara de terror de Denisse, su última reacción fue gritar.




 
 
 

El área de la pastora, actualmente es una zona urbanizada, muy transitada en Guadalupe, muy cerca de las faldas del Cerro de la Silla, sin embargo hace años era un lugar deshabitado con grandes extensiones de terrenos baldíos y regiones boscosas donde era común que las personas fueran de excursión o de días de campo familiares. Una de esas excursiones se tornó en tragedia cuando dos desafortunadas adolescentes fueron secuestradas y asesinadas en extrañas circunstancias, ellas habían llegado a ese lugar junto con otras jóvenes de su edad; durante la convivencia decidieron irse a explorar la zona boscosa ellas solas y sin avisarle a nadie, paso el tiempo y les cayó la noche en aquel lugar, intentando desesperadamente encontrar un camino de salida y solo se encontraron con la muerte. Se hizo una búsqueda para localizarlas y un día por fin fueron halladas en un paraje muy cerca de la curva de la pastora, habían sido brutalmente ultrajadas y asesinadas; la noticia se corrió rápidamente por toda el área de Monterrey, en donde se hicieron muchas pesquisas para lograr dar con el o los perpetradores de este sangriento y cruel crimen que cimbró a la sociedad en aquellas épocas. Nunca pudieron dar con los responsables y el crimen de las jovencitas quedó sin resolver. Con el paso del tiempo y el crecimiento de la población el área de la pastora comenzó a crecer y urbanizarse, esto trajo consigo que muchos vehículos y transportes públicos pasaran por la zona, es aquí donde la leyenda de las niñas de curva comienza a cobrar fuerza; comenzaron a surgir testimonios y platicas entre la gente que sugerían que las jóvenes se aparecían en este lugar, asustando a los conductores y provocando accidentes no fatales por la impresión de verlas de pronto por el retrovisor o atravesadas en el camino, taxistas y choferes de autobús han sido los que más contacto han tenido con estos fenómenos. Un chofer de autobús urbano, regresaba a la base después de terminar su turno, serian las 8 pm y el sol había caído, la obscuridad se cernía sobre los picos del cerro de silla y se comenzaban a ver las luces de cientos de autos que cruzaban la avenida. Al dar la vuelta en la curva las luces del autobús iluminaron a un par de jovencitas que le hicieron la parada, el chofer hizo un ademán con las manos de que ya no iba y siguió su curso, después de un rato algo llamo su atención en el retrovisor, era la imagen de las jovencitas que había visto en la curva, sentadas en la parte trasera del vehículo, observándolo fijamente y vestidas con su uniforme escolar, al verlas el chofer frenó intempestivamente y dió un "volantazo" que casi lo hace estrellarse con una guarnición. Volteo para buscar a las jóvenes y estas habían desaparecido. Otro escalofriante testimonio es al que envuelve a un trasnochador cuyo vehículo se descompone al dar la vuelta en la curva, seria la 1 de la madrugada cuando el conductor agobiado y cansado, decide bajar de auto, tomando las precauciones necesarias para evitar que otro vehículo colisionara con él al dar la vuelta en esa curva; puso señalamientos y sacó su herramienta para ver si podía arreglar la falla, la cual parecía ser eléctrica, estaba concentrado tratando de quitar los cables de la batería de su auto cuando de reojo ve que se paran dos personas repentinamente aun lado de él, al voltear no pudo evitar soltar un grito de la impresión de ver a dos jovencitas paradas junto a su carro y tomadas de las manos, llevaban lo que parecía un uniforme escolar y miraban fijamente al hombre con una mirada perdida. -Que hacen a estas horas aquí? ¿Donde están sus papás?- Preguntó el hombre con extrañeza Pero en vez de obtener alguna respuesta, el rostro inexpresivo de las jóvenes comenzó a cambiar. Mostrando una mueca de tristeza y dolor acompañado de un gesto de llanto, la sorpresa y el miedo del hombre fue mayúsculo cuando ante sus ojos estas apariciones simplemente desaparecieron, el hombre aterrado, huyo de aquel sitio corriendo hacia la avenida y buscando ayuda. Otro evento que marcó la leyenda fue un extraño accidente que ocurrió en ese sitio. Seria de madrugada cuando un grupo de jóvenes, regresaban de una fiesta, venían en una camioneta escuchando corridos y bebiendo cerveza, algunos de ellos parados en la caja de la pickup y sostenidos de la redila, mientras que otros en la cabina cantando alegremente a grito abierto, de pronto un "frenón" hizo que perdieran el equilibrio los que venían atrás y cayeran de espaldas sobre la caja, derramándose la cerveza encima, cuando se incorporaron, el motor de la camioneta seguía encendido y tanto el conductor como los pasajeros habían bajado de la cabina, al investigar lo sucedido, el conductor estaba alterado por que creyó ver a unas jovencitas en medio del camino, una de ellas tendida en el piso y la otra llorando tratando de reanimarla -Fueron segundos, pensé que me las había llevado- Decía el conductor muy asustado Los jóvenes se dieron a la tarea de buscar por los alrededores y entre las arboladas para ver si veían a alguien, la búsqueda resulto inútil ya que no encontraron a nadie, todos se burlaban del conductor y decían que se le había subido el alcohol, entre bromas e insultos decidieron seguir su camino, manejando otro joven, los que venían atrás comenzaron a bromear entre ellos por el hecho sucedido, y mientras le daban un sorbo a la cerveza escucharon tras de sí unas risitas infantiles que los hizo voltear, había unas jovencitas apoyadas en la tapa de la caja y viéndolos fijamente, los jóvenes se quedaron paralizados y comenzaron a temblar, palidecieron cuando desparecieron repentinamente, unos instantes después un segundo "enfrenón" y un giro inesperado hizo que la camioneta saliera del camino y se estrellara con un poste, los jóvenes de atrás gracias a que venían aferrados de la redila, lograron evitar salir expulsados por el impacto; todos bajaron golpeados y aturdidos para auxiliar a los de atrás afortunadamente solo habían recibido algunos golpes y contusiones, todos estaban aterrados e impresionados no solo por el choque, si no por que el conductor escucho de pronto unas risillas a un lado de él, volteó unos instantes para observar y vio con horror el rostro de una niña asomado en la ventanilla, que lo impulso a dar un volanteo y hundir el pie en el freno. La curva guarda el misterio de la niñas desaparecidas, aun en estos días, mucha gente ha reportado haber visto sus manifestaciones y han tenido contacto con estos desafortunados espíritus que siguen vagando en este sitio, la verdad quizás nunca la sabremos, pero el lugar esta ahí esperando que lo visites y con suerte te encuentres con los espíritus errantes de las niñas...

 
 
 

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